Estudiantes de Río Cuarto sufrió un duro y polémico revés este domingo al caer por 2-1 en su visita a Barracas Central, en un encuentro correspondiente a la fecha 14 del Torneo Clausura.
El conjunto cordobés había logrado cimentar un partido muy sólido durante la primera mitad, controlando las acciones e ilusionándose con sumar puntos vitales. Esa inteligencia táctica rindió sus frutos sobre el cierre de la etapa inicial. A los 44 minutos, Ibrahim Hesar aprovechó un rebote tras una salida dubitativa del arquero local Miño, y con un potente zurdazo de sobrepique anotó un verdadero golazo. De esta forma, la visita se fue al descanso con una merecida ventaja y la esperanza intacta.
Sin embargo, el panorama dio un giro drástico y lleno de controversia en la etapa complementaria. Todo se desmoronó para Estudiantes a partir de los 66 minutos. Tras un choque de cabezas entre Insúa y Tomás González que detuvo el juego, el árbitro Andrés Merlos reanudó con un bote a tierra. En un claro gesto antideportivo, el jugador local Tapia no devolvió el balón. La jugada continuó y derivó en los pies de Enzo Taborda, quien sacó un remate directo al ángulo defendido por Lautaro Herrera, estampando un empate que sacó de eje a los cordobeses.
El impacto anímico de esa jugada fue letal. Apenas un minuto después, la frustración golpeó nuevamente al equipo: Gonzalo Maffini llegó tarde a una pelota dividida contra Gonzalo Maroni y vio la tarjeta roja directa tras un fuerte planchazo. Con un hombre menos y el clima totalmente enrarecido, Estudiantes no pudo resistir la presión local. A los 74 minutos, tras un córner y un desvío de Gastón Campi, Rafael Barrios empujó el balón para sellar el 2-1 definitivo. Fue una derrota muy dolorosa por las formas, que lamentablemente condena a Estudiantes a seguir estancado en la última posición de la Zona B.



