Tras confirmar su descenso a la Primera Nacional para la temporada 2027, Estudiantes de Río Cuarto atraviesa un complejo panorama financiero. La institución concluirá su paso por la máxima categoría con un déficit consolidado cercano a los 500 millones de pesos, una deuda que, según las proyecciones, podría escalar por encima de los mil millones.
La actual gestión, encabezada por el presidente Luis Amor desde mayo pasado tras suceder a Alicio Dagatti, deberá afrontar este desequilibrio económico. Las principales causas del pasivo incluyen las inversiones en el edificio de eventos Arena Celeste, los compromisos pendientes por los premios del ascenso logrado en 2025 y los altos costos generados por las rescisiones de contratos del plantel profesional.
A nivel deportivo e institucional, la dirigencia evalúa diferentes alternativas para la próxima temporada. Por un lado, el club analiza solicitar un permiso especial a la AFA para que su equipo de reserva continúe compitiendo en el Torneo Proyección frente a los clubes de Primera División. De concretarse esta iniciativa, Estudiantes consideraría no participar en la próxima edición de la Liga Regional de Fútbol de Río Cuarto para enfocar sus recursos.



